9 de junio de 2017

Un Jardín productivo en Madera


Situado en el centro de investigación de tecnologías ambientales Memu Meadows, en el pequeño pueblo de Taiki, Nest We Grow es el `jardín productivo’ de la Universidad de Berkeley que rinde homenaje al paisaje agrícola.


Nest We Grow es el proyecto ganador de la edición 2014, del concurso arquitectónico organizado por Fundación LIXIL para ideas innovadoras con el medio ambiente. Los estudiantes de la Escuela de Diseño Ambiental de Berkeley lo construyeron bajo la supervisión de Kengo Kuma.

Nest se presenta como una propuesta sostenible debido a la sistematización de las operaciones de producción, recogida, conservación, preparación, consumición y transformación de los alimentos en compost, que se formaliza en un espacio de flujos de agua, luz, aire, alimentos y personas.
La piel de paneles ondulados de policarbonato translúcido calienta gradualmente el interior durante el día, para alargar la estación de producción en los meses invernales, y se transforma durante las noches en un faro en la oscuridad del paisaje. Se establece una relación entre el interior y el exterior completamente fluida, ya que en los 85.4 metros cuadrados de superficie no hay un solo espacio cerrado.

Para mitigar el viento de noroeste se han levantado en la base muros de hormigón, cuyo desarrollo genera superficies de cocina, escaleras y maceteros para las plantas. La estructura, realizada con madera de alerce local, está constituida por nueve pilares, cada uno compuesto a su vez por cuatro secciones cuadradas de 150 milímetros unidas mediante placas de acero. Las uniones transversales con dos pares de vigas de 27x250 milímetros se han efectuado mediante ranuras tomadas de la tradición carpintera japonesa. La ligereza estructural permite que las plantas compongan la fachada del edificio, y que mute su color con el sucederse de las estaciones.



El equipo de estudiantes de posgrado, formado por dos taiwaneses, dos chinos y un estadounidense, trató de examinar qué elementos estructurales y materiales podían combinarse para crear este espacio orientado a la comunidad y los alimentos. Reconocen cómo los materiales y las acciones modestas se celebran en Berkeley y exploran sus implicaciones en Asia.



Se centran en una técnica de construcción de madera pesada procedente de los EE.UU., que utiliza grandes secciones de madera. En Japón esto se traduce en un pilar compuesta, formado por piezas más pequeñas de madera. Se necesitaron esfuerzos considerables para identificar una manera de unir los materiales, recurriendo a las prácticas de carpintería local y al mercado de materiales japoneses. En sólo seis meses se completó la construcción.


La estructura de madera imita la experiencia espacial vertical de un bosque del alerce japonés del cual se cuelga el alimento para crecer y secarse. Una plataforma de té en medio del nido crea un espacio de reunión donde la comunidad puede disfrutar física y visualmente de los alimentos alrededor de una chimenea rehundida. Los alimentos locales constituyen la elevación del Nido, mientras la gente ve el bosque de alimentos flotando sobre el relieve.



La pared en la base del edificio, además de crear una micro-topografía, ayuda a bloquear el viento predominante del noroeste del invierno. El Nido aprovecha las láminas de plástico corrugado transparente en la fachada y el techo, permitiendo la iluminación de las plantas y calentando el espacio durante los meses más fríos, ampliando la usabilidad del Nido.

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