28 de febrero de 2017

Acerca de la madera de cedro I


"El cedro no se pudre, si construimos con cedro las vigas de nuestras viviendas, se preservará el alma de corrupción"_ Orígenes, filósofo del s. II


La durabilidad de las especies de madera es un tema al que nos referimos con frecuencia, tanto en nuestro blog como en los artículos de la web. Muchos de los proyectos que encontramos acerca de revestimientos exteriores con madera, tienen un denominador común: la madera de Cedro.

Esta madera la encontramos en nuestra vida cotidiana con más asiduidad de la que imaginamos. Pero para darle el valor que merece no está de más que conozcamos qué tipos existen y cómo se diferencian. Desde la antigua Grecia, se le denominó «Kedrós» a las maderas aromáticas de fibra recta y grano fino, englobando con esta terminología a especies de diferentes familias, entre ellas las Cupressaceae (cipreses) y las Pinnaceae (pinos). Por ello la mención del cedro resulta ambigua.

Hoy empezaremos hablando del cedro, denominado en botánica como «Cedrus» de la familia de las pinnaceae, o dicho de otra manera, el cedro verdadero.
Estos árboles son especies majestuosas que pueden vivir más de 2000 años. Alcanzan una altura de entre 25 y 50 metros, en los que las hojas _agujas perennes y pequeñas o un poco puntiagudas y más largas y flexibles_ se reúnen en ramilletes sobre ramitas cortas. La copa que se distingue afilada en su juventud va tomando forma tubular o piramidal característica junto con la horizontalidad de sus ramas. La familia del cedro cuenta con diversas especies, entre ellas el cedro del Líbano, del Himalaya o el cedro del Átlas.


La madera de cedro tiene una densidad de entre 550-580 kg/m³, medianamente nerviosa, y considerada semidura. Se trabaja muy bien gracias a la la rectitud de sus finas fibras, _levemente entrelazada en ocasiones_. Su color va del marrón rosado al moreno claro con una albura más clara y anillos de crecimiento visibles y bien marcados. Posee muy buenas prestaciones para el tinte lo cual le confiere una gran versatilidad en su uso. Ello unido a su característico y agradable olor ha hecho que sea una madera muy utilizada en mobiliario e interiores de armarios.



Su durabilidad natural está clasificada de forma general como bastante buena. Posee grandes cualidades para soportar el ataque de hongos, putrefacción y humedad, que la hacen una de las maderas más capacitadas para ofrecer las mejores prestaciones en cualquier condición ambiental. Sin embargo en su contra tiene su relativa fragilidad, que la hace sensible a los golpes. Aun así da buenas prestaciones en ebanistería, donde su color cercano a la caoba (con la que frecuentemente es confundida a simple vista), su ligereza y su vetado fino son muy preciados.  La podemos encontrar fácilmente en carpinterías, tanto exteriores como interiores. También es un material común en la fabricación de muebles de salón, instrumentos musicales, cómo guitarras de gran sonoridad y belleza y en la confección de objetos comunes, cómo lápices o cajas de puros, y artesanos.




Además, la madera de cedro tiene una característica muy particular: el olor. La esencia natural que le da su resina es uno de los factores que le confieren esa resistencia a los agentes degradantes del exterior, ahuyentando a gran cantidad de agentes xilófagos.


Esto ha hecho que históricamente el cedro haya sido utilizado con innumerables fines terapéuticos y considerado un símbolo de la incorruptibilidad y la fuerza. Como curiosidad contaros que con sus resinas o aceites se embalsamaban celtas y egipcios, se confeccionaban antídotos a potentes venenos o perfumes para hombres. Todavía hoy es utilizado como remedio a muchas afecciones en la medicina natural.

En un próximo post continuaremos presentándoos otros «cedros» utilizados frecuentemente en la construcción  terminando de contaros que hace de este material, un elemento tan preciado.

Entrada creada por Grupo GUBIA

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